Vender es la parte que se ve. El negocio de verdad son las cinco fuentes de ingreso que empiezan el día que el robot se enciende y no paran mientras siga trabajando.
Venta de equipos
El catálogo completo de Pudu, Keenon e IVIX: reparto, limpieza, hotelería, logística e industria. Desde un robot de salón hasta un AMR de 2.000 kg. Cincuenta y siete modelos con especificaciones publicadas y stock respaldado por el importador.
Alquiler
Es la puerta de entrada de la mayoría de los clientes: nadie compra un robot antes de verlo trabajar en su local. El alquiler baja la barrera, te deja el equipo como activo y convierte una venta única en una cuota que entra todos los meses.
Mantenimiento
Un robot que trabaja ocho horas por día necesita mantenimiento programado. Se contrata por abono, se factura todos los meses y es lo que hace que el cliente no se vaya: el que mantiene el equipo es el que se queda con la cuenta.
Servicio técnico
Reparaciones, cambios de configuración, remapeo cuando el local se reforma, capacitación de personal nuevo. Todo lo que hoy se resuelve con un viaje desde Buenos Aires y que en tu región resolvés el mismo día.
Consumibles y repuestos
Cepillos, escobillas de goma, filtros, baterías, ruedas, bandejas. Un robot de limpieza consume repuestos todo el año, siempre, sin que nadie tenga que decidir comprarlos. Es el ingreso más aburrido y el más previsible de los cinco.
Un robot vendido una vez te deja cuatro ingresos más durante toda su vida útil. Cien robots instalados en tu región son cien clientes que vuelven.